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¿Cuánto vive un gato de la raza Sphynx?

Los gatos de la raza Sphinx viven de media menos años que otros gatos. Requieren un trato especial para cuidar su salud en ocasiones, no solo por la ausencia de pelo.

Aunque no alcanzan la diversidad de los perros, las razas de gatos presentan diferencias considerables entre sí. Una de ellas es su longevidad.

Se considera que la esperanza de vida media de un gato doméstico oscila entre 13 y 18-20 años, dependiendo de la fuente consultada. Muchos gatos superan los 20 años, y es de esperar que estas edades aumenten con el tiempo, gracias a la mejora de los cuidados y los avances en la medicina veterinaria.

Sin embargo, estos valores varían según la raza.

En Reino Unido, un estudio realizó un seguimiento de las defunciones de casi 8.000 gatos entre enero de 2019 y marzo de 2021.

Mientras que dos razas destacaron en longevidad (el gato birmano y el burmés), los gatos de la raza Sphynx (o gato esfinge) fueron los que vivieron menos tiempo.

Tomando todos los datos en conjunto, los gatos en Reino Unido tenían una vida media de 11,7 años, con los gatos de raza pura viviendo 1,5 años menos que los mestizos.

Aunque popularmente se dice que los gatos esfinge suelen vivir entre 8 y 14 años, en este estudio tuvieron una esperanza de vida media de solo 6,7 años.

Un poco de historia

El Sphynx es una raza reciente. El primer gato esfinge reconocido se llamaba Prune, un gato sin pelo nacido en Ontario, Canadá.

La ausencia de pelaje se debe a una mutación genética recesiva que surgió de manera natural. Algunos criadores, al enterarse de la existencia de estos gatos, se centraron en fijar sus características concretas mediante cruces para dar lugar a la raza Sphynx actual.

Todos los Sphynx actuales descienden de solo dos familias de gatos.

Con el tiempo, en los cruces se fueron añadiendo otros gatos sin pelo para fortalecer genéticamente la raza, ya que muchas crías no lograban sobrevivir.

Por ejemplo, en Holanda fueron cruzados con gatos de la raza Devon Rex, obteniendo descendientes más saludables. Sin embargo, con ellos heredaron también una patología genética, de la que hablaremos más adelante.

Al ser una raza tan reciente, su variedad genética es muy limitada. Estas razas suelen portar mutaciones más perjudiciales que otras razas más antiguas, en las cuales la selección a lo largo del tiempo ha favorecido la mejora de la salud en los descendientes.

Enfermedades graves habituales

Uno de los principales problemas de salud del Sphynx es su predisposición a enfermedades cardíacas, entre otras afecciones.

Destaca la miocardiopatía hipertrófica felina (HCM), la enfermedad cardíaca más frecuente en gatos. Esta patología afecta principalmente al ventrículo izquierdo, provocando un engrosamiento del músculo cardíaco, lo que reduce el espacio dentro de los ventrículos y disminuye la cantidad de sangre bombeada.

Se estima que entre el 14,5% y el 34% de los gatos presentan esta patología en distintos grados.

La enfermedad progresa con el tiempo de manera variable y puede ser asintomática hasta que ocurre un evento grave. Ante cualquier sospecha, un veterinario puede diagnosticarla mediante una ecocardiografía.

El problema en la raza Sphynx es su predisposición genética a esta enfermedad. Aunque la patología no se manifiesta hasta la edad adulta (en estos gatos, 2-3 años ya se consideran adultos, e incluso antes según algunos expertos), las mutaciones genéticas están presentes desde el nacimiento, lo que significa que la enfermedad se desarrolla con el tiempo.

En el 87% de los gatos Sphynx, el gen responsable es el ALMS1. Dado que se trata de una afección grave en etapas avanzadas, se recomienda realizar, si es posible, un análisis genético.

Otra patología con alto riesgo genético en los gatos esfinge es el síndrome miasténico congénito o miopatía hereditaria. Esta enfermedad genética se debe a anomalías en el gen COLQ, y es compartida con la raza de gatos Devon Rex, una raza que fue usada en el desarrollo de los Sphynx.

La enfermedad provoca defectos en la transmisión de las señales desde los nervios hasta los músculos, provocando una debilidad generalizada en el animal.

Con los cuidados adecuados, el animal puede vivir tanto como uno sano, pero tendrá periodos de debilidad muscular y fatiga. Es importante vigilarlo cuando come, para evitar que pueda sufrir atragantamientos o asfixia.

La ausencia de pelo implica problemas

Al no tener pelo, son muy vulnerables al frío. Sin negar que son una raza cariñosa, hay otra razón por la que suelen buscar el contacto físico de sus dueños: aprovechar el calor humano.

Son una de las razas que más alimento necesitan en relación con su peso precisamente por esta razón. Además de ser activos, tienen un metabolismo más alto que otros gatos para compensar la mayor pérdida de calor.

Su menor resistencia al frío incrementa también el riesgo de sufrir problemas respiratorios, una condición que, además, se ve agravada por la ausencia de pelo.

Por un lado, los gatos esfinge pueden verse afectados por los problemas respiratorios habituales en cualquier otra raza felina, como el asma o la bronquitis.

Pero, al no tener pelo, pierden protección frente a alérgenos y compuestos irritantes en el ambiente, los cuales alcanzan con mayor facilidad el tracto respiratorio del animal.

Para rematarlo, los gatos esfinge tienen el hocico corto, lo que se conoce como cara plana o aplastada. No es un caso tan extremo como el del gato persa, pero puede causar dificultades respiratorias, principalmente en condiciones de altas temperaturas y/o humedad.

La ausencia de pelo es, además, un riesgo frente al sol. En ese sentido, se parecen a nosotros: pasar demasiado tiempo expuestos al sol (algo que, además, les gusta) implica el riesgo de sufrir quemaduras.

Los casos graves pueden derivar en diferentes tipos de cáncer cutáneo. De nuevo, como ocurre en los humanos.

Es importante vigilar especialmente a estos animales en las horas de mayor intensidad solar, para prevenir posibles daños.

Y por todos los dioses egipcios, ¡no les pongas crema de protección solar de uso humano! El principal problema no es solo que pueda ser absorbida por la piel, sino que los perros y gatos tienen la costumbre de lamerse.

Estas cremas pueden ser ingeridas y causar intoxicaciones posteriores. Por los animales, nos referimos. No le chupes la espalda a tu gato.

A pesar de todo esto, son una raza de personalidad amigable y pacífica.

Son curiosos e inteligentes, con un temperamento tranquilo, ideal para personas que prefieren un gato que no esté todo el tiempo saltando de cortina en cortina.

Además, aprenden rápido y memorizan las órdenes con facilidad.

Son muy cariñosos, y no solo por la búsqueda de calor. Son animales a los que les gusta frotar su cara contra su dueño como muestra de afecto, y son muy dados al ronroneo.

Puede que necesiten algunos cuidados que sus primos peludos no requieren, pero no conocemos a ningún dueño de un gato Sphynx que lo haya lamentado. Para mayor seguridad, siempre tienes el análisis genético de Koko.